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Los seis principios de la OMS sobre inteligencia artificial y salud

Resumen en 30 segundos. En 2021 la OMS publicó seis principios para el diseño y uso de la IA en salud. No son una ley, sino un marco ético útil para hacerse preguntas concretas ante cualquier chatbot que hable de salud mental.

Qué son y de dónde vienen

Aviso: esta guía es información general, no sustituye la atención profesional y no es consejo clínico. No estás solo/a. Si necesitas apoyo emocional por ideación suicida, llama al 024. En caso de emergencia contacta con el 112. También puedes acudir a tu médico de familia o centro de salud, o a un psicólogo colegiado.

El 28 de junio de 2021 la OMS publicó la guía «Ethics and governance of artificial intelligence for health», el primer informe mundial de la organización sobre IA en salud. En ella formula seis principios para orientar a gobiernos, desarrolladores y proveedores sanitarios.

Conviene situarlos bien: son recomendaciones éticas, no una norma de obligado cumplimiento. Su valor práctico está en que ofrecen un vocabulario común para evaluar sistemas. En esta guía los traducimos a preguntas que cualquier persona puede hacerse sobre una herramienta conversacional, sin necesidad de conocimientos técnicos.

Primero: proteger la autonomía humana

Significa que las decisiones sobre la salud deben seguir en manos de las personas, no de un sistema automático. Una herramienta respetuosa te informa, no te empuja; no te hace sentir que dependes de ella ni sustituye tu criterio ni el de tus profesionales.

Preguntas útiles: ¿me deja claro que la decisión es mía?, ¿me anima a consultar con una persona cuando el tema es serio?, ¿explica qué hace con mis datos y me deja decidir si los comparto? La autonomía también incluye poder dejar de usarla sin presiones ni mensajes diseñados para retenerte. Es, en suma, un recordatorio de que la tecnología sanitaria debe empezar por respetar a la persona que la usa, antes de buscar eficiencia o comodidad para quien la ofrece.

Segundo: bienestar, seguridad e interés público

La tecnología debería promover el bienestar y la seguridad de las personas y servir al interés público, no solo al negocio de quien la ofrece. Requiere que se defina con claridad para qué sirve, que se controle su calidad y que se vigile que no cause daños.

Aplicado a un chatbot: ¿dice con claridad para qué no sirve?, ¿hay un protocolo visible ante señales de crisis, con enlace al 024 o al 112?, ¿se ha evaluado con estudios que puedas leer? Si una herramienta no puede explicar cómo garantiza la seguridad, la prudencia aconseja no confiarle asuntos delicados. La seguridad no se demuestra con eslóganes, sino con información comprobable, y cuanto más delicado es el tema que tratas, más pruebas razonables tienes derecho a pedir.

Tercero: transparencia, explicabilidad e inteligibilidad

Los sistemas deben poder entenderse: qué hacen, con qué datos, con qué límites y cómo llegan a sus resultados en la medida de lo posible. La transparencia es lo que permite a profesionales, reguladores y usuarios juzgar si conviene fiarse.

En la práctica, busca que quede claro que hablas con una máquina, quién es el responsable del servicio, qué modelo de negocio lo sostiene y qué datos se conservan. Si la información está escondida, es técnica hasta lo ininteligible o es contradictoria, la falta de claridad ya es una respuesta sobre el nivel de confianza que merece. Conviene recordar que explicar un sistema a veces es difícil incluso para sus creadores, y por eso se valora tanto que reconozcan con franqueza lo que no saben ni pueden garantizar.

Cuarto: responsabilidad y rendición de cuentas

Alguien debe responder cuando algo sale mal. El principio pide que haya mecanismos para atribuir responsabilidades, reclamar y corregir. En salud, esto es esencial: si una respuesta perjudica a una persona, tiene que existir una entidad identificable a la que dirigirse.

Comprueba si el servicio identifica a su responsable, ofrece un contacto real, explica cómo ejercer tus derechos sobre los datos y reconoce sus limitaciones en lugar de presentarse como infalible. Un servicio anónimo, sin dirección ni vías de reclamación, incumple el espíritu de este principio, aunque su texto comercial suene muy profesional. La rendición de cuentas es también una cuestión de confianza: quien responde de sus errores tiene un incentivo real para evitarlos, y quien no responde de nada, no.

Quinto y sexto: inclusión, equidad y sostenibilidad

El quinto principio exige que la IA se diseñe para usarse de forma equitativa, sin discriminar por edad, género, origen, discapacidad u otras características. Un sistema entrenado con datos poco diversos puede funcionar peor para quienes no se parecen a la mayoría. Pregúntate si está pensado para tu idioma, tu contexto y tu situación.

El sexto pide una IA receptiva y sostenible: que se evalúe de forma continua, que responda a las necesidades reales y que no genere impactos desproporcionados. Para ti, supone comprobar si el servicio se revisa y actualiza o si es una aplicación abandonada que sigue conservando tus datos. Ninguna herramienta es perfecta en este terreno, pero sí puedes preferir las que muestran cómo se revisan, cómo corrigen errores y cómo escuchan a las personas que las usan.

Cómo usar los seis principios en la práctica

Imprime mentalmente seis preguntas: ¿decido yo?, ¿es seguro y explica sus límites?, ¿entiendo cómo funciona?, ¿hay un responsable al que reclamar?, ¿me trata con equidad?, ¿se mantiene y evalúa? Si no sabes contestar varias, trátala como una herramienta que no ha ganado tu confianza.

Además, en 2024 la OMS publicó una guía específica sobre modelos multimodales de gran tamaño, con más de 40 recomendaciones para gobiernos, empresas y proveedores sanitarios. Y recuerda lo esencial: ningún marco ético convierte a un chatbot en profesional de la salud. Ante dudas o malestar persistente, consulta con tu centro de salud o con un psicólogo colegiado. Úsalos como guía de conversación con tu entorno: compartir estas seis preguntas con familiares, docentes o profesionales ayuda a decidir juntos qué herramientas merecen un lugar en casa o en el aula.

Información general, no consejo clínico: esta página no sustituye a un profesional ni valora tu caso. Si estás en crisis o piensas en hacerte daño, llama al 024 (gratuito, 24 h) o al 112 en una emergencia. Para valorar cómo te sientes, acude a tu médico de familia o centro de salud o a un psicólogo colegiado. Las normas cambian: más en Normativa y evidencia.

Preguntas frecuentes

¿Son obligatorios los principios de la OMS?

No. Son recomendaciones éticas de alcance mundial, no una ley. Sirven de marco de referencia para reguladores, empresas y usuarios, pero la obligación legal procede de normas como el Reglamento europeo de IA.

¿Qué principio es más importante?

La OMS los presenta como un conjunto, sin jerarquía. Para usuarios, suelen ser especialmente útiles la autonomía, la seguridad y la transparencia, porque se pueden comprobar a simple vista.

¿Cumplir los seis principios hace seguro a un chatbot?

No lo garantiza. Un servicio puede declarar que los sigue y aun así equivocarse. Son criterios para evaluar, no un sello de seguridad.

Explicaciones relacionadas

Datos con fuente relacionados

Hechos verificados del tema que se relacionan con esta pieza; cada uno tiene su fuente, su fecha y su cautela.

  • La OMS publicó el 28 de junio de 2021 la guía «Ethics and governance of artificial intelligence for health» con seis principios: proteger la autonomía humana; promover el bienestar, la seguridad y el interés público; garantizar transparencia, explicabilidad e inteligibilidad; fomentar la responsabilidad y la rendición de cuentas; garantizar inclusión y equidad; promover una IA receptiva y sostenible. (ver el dato psi-013 · OMS - WHO issues first global report on AI in health and six guiding principles)
  • El 7 de mayo de 2026 la Comisión Europea comunicó el acuerdo sobre el Digital Omnibus de IA: las reglas de alto riesgo se aplicarían desde el 2 de diciembre de 2027 (sistemas autónomos en ámbitos como biometría, educación o empleo) y el 2 de agosto de 2028 (sistemas integrados en productos). Cautela: Acuerdo provisional según la Comisión; no se pudo verificar la publicación final en el DOUE ni su efecto sobre arts. 4 y 50. Fuentes secundarias mencionan un aplazamiento del art. 50.2 hasta el 2-12-2026, no verificado en fuente oficial. Revisar antes de publicar. (ver el dato psi-033 · Comisión Europea - EU agrees to simplify AI rules (Digital Omnibus))
  • Reglamento (UE) 2024/1689, art. 50.1: los proveedores garantizarán que los sistemas de IA destinados a interactuar directamente con personas físicas se diseñen de modo que estas estén informadas de que interactúan con un sistema de IA, salvo que resulte evidente para una persona razonablemente informada, atenta y perspicaz. (ver el dato psi-026 · Reglamento (UE) 2024/1689 (texto oficial en español, Oficina de Publicaciones de la UE))

Fuentes para profundizar

Más: guías prácticas · situaciones · normativa y evidencia.

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